derechos de la infancia
¿Derechos de la infancia?- En el Informe sobre el Desarrollo de las Naciones de 1998, UNICEF expuso que las naciones ricas no son precisamente un buen ejemplo en lo que se refiere al cuidado de los más pequeños. Confirmando lo que ya se suponía, este documento denunciaba que las economías avanzadas no siempre garantizan el desarrollo social. Y añadía UNICEF que son algunas de las naciones más empobrecidas las que están haciendo mayores progresos en la defensa de los derechos de la infancia porque "hacen de las necesidades básicas de los niños una auténtica prioridad". Los niños y la guerra- A pesar de que el apoyo a un tratado internacional que prohiba el empleo de niños en conflictos armados continuó aumentando durante el año 2001 (ya son 87 los países que lo han ratificado), medio millón de niños fueron objeto de reclutamiento por ejércitos estatales, fuerzas paramilitares o grupos armados no estatales en 87 países, y al menos 300.000 de esos niños participaron activamente en conflictos armados en 41 países. Aparte de los riesgos de mutilación o muerte, los menores que se ven envueltos en conflictos bélicos pueden quedar afectados mentalmente tras haber presenciado asesinatos, torturas y violaciones, a menudo de sus propias familias. Incluso cuando la guerra termina, el peligro continúa en forma de minas antipersona. Educación: discriminación según género y riqueza- La Convención sobre los Derechos del niño establece, en su artículo 29, el derecho de los niños a la educación. Sin embargo, muchos no pueden asistir a la escuela porque deben ayudar al mantenimiento de sus familias, porque no hay escuelas lo suficientemente accesibles o, sencillamente, porque viven en la calle. Además, en el mundo se niega la educación básica a 130 millones de menores, dos de cada tres de ellos son niñas. Un estudio de la organización no gubernamental Intermón Oxfam revela que garantizar la escolarización básica universal supondría un gasto adicional de 8.000 millones de dólares al año. O lo que es lo mismo, el gasto militar mundial de cuatro días. Human Rights Watch constató que durante el año 2001 en muchos lugares del mundo se denegó la enseñanza a niños pertenecientes a minorías o a otros grupos con desventajas sociales. Casi un cuarto de los 1,6 millones de niños en edad escolar de Israel - ciudadanos árabes palestinos - recibieron enseñanza en un sistema público completamente separado. Los niños y la industria del sexo- La pobreza es un factor crítico en la expansión de la industria del sexo, que abarca la prostitución, el tráfico de niños y la explotación pornográfica en numerosos países asiáticos o de Europa del Este. El número de niños involucrados en esta actividad continúa elevándose peligrosamente. En algunas regiones de África, hay muchas niñas que aún sufren el trauma de la mutilación genital en nombre de la tradición. Los niños contra el Estado- En muchos países, los niños carecen de derechos y son meramente considerados responsabilidad única de sus padres. Si por el contrario no tienen padres, o si han dejado sus hogares huyendo de la violencia o del abuso sexual, son forzados en general a vivir en las calles. Actualmente hay más de 100 millones de niños de la calle en los países empobrecidos. 40 millones viven en América Latina. Muchos gobiernos consideran a los niños de la calle seres indeseables, aptos para ser abatidos o asesinados por matones o escuadrones de la muerte que a menudo pertenecen a las propias fuerzas de seguridad, como en Brasil o en algunos países centroamericanos. La falta de derechos fundamentales provoca que estos niños pierdan el control sobre aspectos importantes de su vida y se guíen, en buena parte, por impulsos, con el peligro de caer en manos de la droga o de la delincuencia crónica. En algunos países, todavía hoy, son sentenciados a muerte delincuentes condenados por delitos que cometieron cuando todavía no habían alcanzado la mayoría de edad. En Estados Unidos han ejecutado a 18 delincuentes juveniles des de 1976. Niños que trabajan- El trabajo infantil es descrito comúnmente como un mal social mayor. Aunque cierta sobre todo cuando el trabajo se convierte en explotación, esta afirmación tiende a ignorar la existencia de otros dos grandes males, como son la miseria y el hambre, que afectarían a muchos niños si estos fueran excluidos de todo tipo de trabajo remunerado. Es una cuestión complicada, en la que intervienen muchos factores, que no tiene una respuesta fácil. En Ecuador, una investigación de Human Rights Watch durante el año 2001 reveló la contratación regular de niños en la industria bananera, donde estaban expuestos a pesticidas y realizaban trabajos peligrosos Hacia unos verdaderos derechos de la infancia - Los preceptos básicos para los derechos de la infancia ya existen. La Convención de Derechos del Niño, redactada en 1989 por la Comisión sobre Derechos Humanos de la ONU, propone establecer principios que protejan a los niños de las distintas formas de abandono y abuso a las que se enfrentan día a día en todo el mundo, teniendo en cuenta las diferencias culturales, políticas y sociales de cada país. El acuerdo internacional enfatiza que la primera responsabilidad de cuidado y protección recae en la familia, cuya actuación debe perseguir siempre el beneficio del menor. Un total de 191 estados han ratificado la Convención de los Derechos del Niño, con sólo dos ausentes: Somalia y Estados Unidos. En última instancia, los derechos de los niños dependen de nuestro compromiso y responsabilidad como adultos. Los niños sólo son invisibles (nadie los ve ni los oye) cuando los adultos elegimos ignorarlos. Esta actitud nos pone también en peligro a nosotros porque ellos y ellas son nuestro futuro. Situación de la infancia en España- El índice de mortalidad infantil en España es uno de los más altos dentro de la Unión Europea, junto a una de las tasas de natalidad más bajas, no sólo de la UE sino del mundo. Según el comité español de UNICEF, en España cerca de 100.000 niños sufren un trabajo asalariado en condiciones indignas. La figura del menor desamparado es otro problema no menos grave. Desde que en 1997 se detectaron en Barcelona los primeros casos de niños inmigrantes en situación de desamparo en las calles españolas, el número de menores que vive y duerme en las calles de las grandes ciudades españolas no ha parado de crecer. Se trata mayoritariamente de jóvenes varones de procedencia magrebí que llegan a nuestro país sin un referente familiar adulto, con un proyecto laboral concreto y dispuestos a ganar dinero rápido para poder ayudar a sus familias. En este caso, los menores tienen a su favor una ley inequívoca al respecto: "Una persona menor de edad que se encuentre en territorio español, sin referentes familiares adultos, deberá ser declarada en desamparo y amparada, tutelada y documentada por los servicios de atención a la infancia de la comunidad autónoma correspondiente. Entendiendo que el desamparo es una situación de hecho, que la tutela debe hacerse de forma inmediata y de manera efectiva y que ha de usarse toda la diligencia necesaria para conseguir la documentación y regularización del menor". No se trata, por lo tanto, de reivindicar unas leyes más justas, sino de crear el marco necesario para que se cumplan las vigentes. Esta guía ha sido realizada por Carles Vidal, periodista especializado en desarrollo e infancia y es una versión actualizada del artículo original en inglés de Bry Lynas que acompaña la guía de derechos de la infancia de la edición internacional de OneWorld. ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: ENERO 2003 |



