armas ligeras
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¿Cual es el problema?- Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras. Estas armas, y no los grandes buques o los sofisticados aviones de combate, son por tanto las responsables materiales de cuatro de cada cinco víctimas, que en un 90% también han sido civiles (mujeres y niños en particular). El carácter interno y de enfrentamiento civil de la mayor parte de los conflictos contemporáneos y la crueldad de las cifras citadas, ponen de manifiesto las nefastas consecuencias del comercio de esas armas en el mundo. A pesar de representar una parte poco significativa del volumen total del comercio mundial de armamentos, su bajo coste las pone al alcance de una gran cantidad de personas para ser usadas en guerras civiles y en conflictos étnicos, o para fines ilícitos y criminales, aumentando la inseguridad de las ciudades y rearmando a toda clase de bandas, grupos paramilitares, mafias, clanes y guerrillas. ¿Qué son las armas ligeras?- Siguiendo la definición establecida por Naciones Unidas a través de su Panel de Expertos Gubernamentales, por armas ligeras se entiende normalmente todo tipo de armas convencionales que puedan ser transportadas por una persona o por un vehículo ligero, pudiéndose dividir a su vez en "armas pequeñas" diseñadas para uso personal (revólveres y pistolas, rifles y carabinas, ametralladoras ligeras, rifles de asalto y ametralladoras de pequeño calibre), y "armas ligeras" diseñadas para el uso de varias personas (ametralladoras pesadas, lanzagranadas, cañones antiaéreos portátiles, cañones anticarro, lanzadores portátiles, misiles contracarro). ¿Cual es la magnitud del problema?- Se calcula que en el mundo existe un arsenal de 600 millones de armas de fuego, a las que habría que añadir otros millones de armas a disposición de los cuerpos policiales y de seguridad. Desde su invención en 1947, se han producido unos 70 millones de Kalashnikovs (AK-47), el arma ligera por excelencia, utilizada en 78 países y fabricada en 14. En algunos países, como los Estados Unidos, cada año salen al mercado más de cuatro millones de armas, un millón de las cuales son de importación, y puede que haya más armas que personas. ¿Qué países producen armas ligeras?- En el pasado, gran parte de este arsenal era suministrado por las dos grandes potencias militares, Estados Unidos y la ex-URSS, ya fuese por intereses puramente comerciales o como parte de su estrategia de rearmar a sus aliados. Hoy, sin embargo, el número de países que suministran este tipo de materiales ha aumentado, con lo que se incrementa no sólo el material puesto a disposición de los compradores, sino la dificultad de controlar este tráfico. UNIDIR ha identificado al menos a 300 compañías de 52 países que en 1994 fabricaban armas ligeras. De éstos, 22 eran países del Sur que producían bajo licencia, y 16 de ellos también exportaban. Algunos de los principales productores actuales son Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Bulgaria, China, Egipto, Estados Unidos, Francia, Israel, Polonia, Reino Unido, Rumania, Rusia, Singapur y Sudáfrica. Estados Unidos es el principal productor y exportador mundial. ¿Cuánto cuestan?- Aunque no se conoce exactamente el valor de la producción y comercio de armas pequeñas y ligeras, se ha detectado un aumento considerable de su importe desde el final de la Guerra Fría, y algunos analistas calculan que su exportación puede tener un valor superior a los 6.000 millones de dólares anuales, es decir, una octava parte del valor total del comercio armamentista. En este negocio es especialmente preocupante la dimensión que ha adquirido la producción y comercio de munición, elemento imprescindible para el funcionamiento de las armas ligeras. Estados Unidos es el principal productor de munición, aunque Rusia y los países del Este europeo se están mostrando muy activos en los últimos años. La industria europea produce el doble o el triple de su propia demanda, con un ritmo anual de entre 1.000 y 2.000 millones de cartuchos. ¿Cuales son las consecuencias?- Las consecuencias de esta proliferación de armas ligeras son numerosas e inciden en los contextos políticos, económicos, sociales y culturales de los países afectados. El uso de armas ligeras está estrechamente vinculado al carácter interno de los conflictos actuales. Entre 1990 y 1995 murieron 3'2 millones de personas en este tipo de enfrentamientos armados. La proliferación de armas ligeras automáticas ha multiplicado los puntos de violencia del planeta, ha facilitado esa tremenda letalidad de los conflictos, los ha alargado en el tiempo y los ha hecho más difíciles de tratar. Por otra parte, cuando en una guerra se acumulan centenares de miles o millones de armas, la paz queda luego hipotecada por dicho arsenal, una parte del cual es posteriormente desviado y aprovechado por grupos terroristas, paramilitares, guerrillas, grupos criminales, ciudadanos privados o cuerpos privados de seguridad. Las armas cambian de destinatarios, pero su cantidad no disminuye. La proliferación de armas ligeras en manos de civiles incrementa las posibilidades de que en cualquier enfrentamiento humano se haga uso de ellas. Ello explica, por ejemplo, que un joven estadounidense tenga doce veces más posibilidades de morir a tiros que cualquier joven europeo. Tanto el período de guerra como la posterior inseguridad derivada del uso ilícito e indiscriminado del armamento generan una auténtica cultura de la violencia y un fomento de las posiciones extremistas en las sociedades de muchos países, muy difíciles de combatir si no es a través de medidas estructurales que permitan superar los motivos de fondo de dichas expresiones de violencia. ¿Qué se está haciendo a nivel internacional?- En noviembre de 1995, la Asamblea General de Naciones Unidas pidió al Secretario General que estableciera un grupo de expertos para que redactaran un informe sobre el tema, que fue presentado en agosto de 1997, y que entre otras cosas recomienda organizar una conferencia internacional para luchar contra el tráfico de armas pequeñas, destruir los arsenales sobrantes y adoptar moratorias regionales. A nivel europeo, en junio de 1997 los Estados Miembros de la Unión Europea firmaron un programa para prevenir y combatir el tráfico ilícito de Armas Convencionales, aunque lo más destacable es la Acción Común de 17 de diciembre de 1998, adoptada por el Consejo de la Unión Europea sobre la contribución para combatir la acumulación desestabilizadora y la proliferación de armas ligeras y de pequeño calibre. La acción persigue reducir los stocks existentes hasta los niveles de necesidades legítimas de seguridad, y ayudar a resolver los problemas causados por la acumulación de armas a través de asistencia técnica y financiera. En julio de 2001, en la primera conferencia de la ONU sobre armamento convencional, se adoptó un Plan de Acción por el que los gobiernos se comprometían a luchar contra la proliferación de este tipo de armamento y a reducir su demanda. En el año 2006 habrá una nueva Conferencia de revisión, donde todos los países del mundo tendrán que explicar qué han hecho durante este periodo. ¿España fabrica y exporta armas ligeras?- Según una investigación de la Cátedra UNESCO sobre Paz y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Barcelona, a petición de Amnistía Internacional, Greenpeace, Intermón y Médicos Sin Fronteras, organizaciones promotoras en España de la campaña Adiós a las armas, las exportaciones españolas de armas ligeras ascendieron en 2001 a 15.000 millones de pesetas, 1.000 millones más que el año anterior. Por productos, si bien se aprecia una clara disminución en la venta de pistolas, sube enormemente las exportaciones de munición realizadas en el último año, que suponen más de 4.500 millones de pesetas. El principal cliente de la industria de arma corta española vuelven a ser los EE.UU, fundamentalmente en forma de pistolas. Este volumen de exportaciones, frente a las masivas movilizaciones que se están produciendo en este país a favor de un mayor control para el acceso a estas armas, constata una falta de sensibilidad por parte de las empresas exportadoras y de las autoridades españolas encargadas de autorizar este tipo de ventas. Aún más censurable si cabe es la venta de importantes cantidades de munición a África. A pesar de la moratoria establecida en 1998 por la Comunidad Económica de África Occidental, en la que se prohibía la importación, exportación y producción de armas ligeras, España ha continuado vendiendo grandes cantidades de munición en esta región africana. El caso más alarmante es el de Ghana (350 millones de pesetas en 2001), que desde 1995 ha comprado munición por más de 2.000 millones de pesetas. Durante el verano del año 2000, además, y dada la evidencia que desde Ghana se estaban desviando armas y munición a países vecinos en conflicto como Sierra Leona, Nigeria o incluso Angola, el Gobierno ghanés prohibió de manera indefinida cualquier tipo de actividad relacionada con el comercio o la producción de armas ligeras. Artículo basado en el documento Campaña contra las armas ligeras, elaborado por la Cátedra UNESCO para la paz y los derechos humanos, y modificado por Carles Vidal, periodista. ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: ENERO 2003 |



