racismo
Aprender a conocerse, hablar, reír juntos, intentar compartir las alegrías, pero también las penas, mostrar que a menudo tenemos las mismas preocupaciones: eso es lo que podría hacer retroceder al racismo. Papá, ¿qué es el racismo? de Tahar Ben Jelloun
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Violencia racista- Las actitudes racistas no sólo se manifiestan en el mundo laboral, en el acceso a la vivienda y la educación o en el uso del lenguaje, por citar ejemplos cotidianos. También van más allá de los disturbios aislados contra minorías étnicas concretas. En muchos casos las víctimas sufren constantes ataques verbales y, en el peor de los casos, son agredidas físicamente, no solamente por individuos particulares sinó también por funcionarios públicos, padeciendo las secuelas que estas agresiones conllevan. Desgraciadamente, se registran agresiones racistas en todo el mundo. En el Reino Unido, se han documentado más de 25 muertes por motivos racistas en los últimos años mientras que en Estados Unidos, la mayoría de las ejecuciones son contra ciudadanos acusados del asesinato de un blanco. En España, las ONG han registrado un incremento preocupante de ataques racistas violentos contra los extranjeros indocumentados y una tendencia al alza de grupos neo-nazis en activo. El miedo a la diferencia- En Europa, el racismo mantiene una estrecha relación con las últimas corrientes migratorias que provienen básicamente de países del Sur y de Europa del Este. En Austria, por ejemplo, aunque en las últimas elecciones haya perdido el poder, la extrema derecha ganó los comicios del 2000 con el discurso recurrente del miedo, acusando a los extranjeros no europeos de todos los "males" del país y ha gobernado durante dos años. El líder frances del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, utilizó un mensaje similar durante las elecciones presidenciales del 2002 y consiguió un inesperado segundo lugar, por delante del partido socialista. El problema es que los ataques y los discursos racistas tienden a aumentar, aunque a menudo lo hacen de manera sutil. En España, algunas ONG hablan abiertamente de "racismo generalizado" contra la población extranjera y la comunidad gitana del país. La realidad muestra que, especialmente en las grandes ciudades, el inmigrante no comunitario es víctima del llamado racismo social y choca con todo tipo de obstáculos que le impiden alcanzar una igualdad real de oportunidades. Tiene, por ejemplo, muchas más dificultades para encontrar piso que un autóctono, puesto que muchos propietarios se resisten a alquilarles sus inmuebles simplemente por "desconfianza". También son habituales los casos en los que se prohibe el acceso de inmigrantes a restaurantes, bares o locales nocturnos, alegando el derecho de admisión. La tolerancia- Este concepto implica no solamente respeto a la diferencia, sino también igualdad de oportunidades para todo el mundo, y en particular para los inmigrantes, que precisamente disponen de menos derechos por no tener papeles. Por el momento las cosas no parecen ir bien encaminadas en Europa, teniendo en cuenta que las nuevas leyes de extranjería promovidas por algunos gobiernos tienden a reforzar la fortaleza europea y condenan a miles de refugiados económicos a la pobreza y a la marginación social. Además, las leyes europeas de extranjería suelen ignorar a los inmigrantes en situación irregular que ya se encuentran en su territorio y a menudo adoptan mecanismos de expulsión o repatriación de personas. El efecto del 11 de septiembre también ha generado más prejuicios, sobre todo contra los musulmanes árabes Prejuicio institucionalizado- Partidos políticos y también algunas figuras mediáticas siguen calificando de "problema" a las minorías étnicas que llegan a los países occidentales, y en lugar de destacar la gran contribución de estas minorías a la sociedad de acogida, utilizan abiertamente expresiones como "avalancha", "oleada" o "invasión". Este prejuicio sólo favorece la consolidación de estereotipos racistas que provienen de la era colonial. A todo esto hay que añadir las constantes imágenes negativas sobre el Tercer Mundo que se transmiten desde los medios de comunicación, a menudo asociadas exclusivamente a la miseria, las guerras y las desgracias en general. Las ONGs insisten que para combatir el racismo se requieren medidas gubernamentales de protección de las víctimas, cambios en la legislación que eliminen la discriminación y sobre todo la implantación de proyectos educativos a favor de la integración de culturas. Este artículo ha sido elaborado por Mònica Costa, periodista especializada en derechos humanos, y es una adaptación actualizada del artículo original en inglés de John Hilary que acompaña la guía de racismo de la edición internacional de OneWorld. ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: DICIEMBRE 2002 |



