población
"El coste anual mundial para conseguir una mejor salud reproductiva se acerca a los 17.000 millones de dólares: menos de una semana de gasto mundial en armamento." State of the World Population, UNFPA 1997
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Cuestión de números- Ha llovido mucho desde que a comienzos del siglo XIX Thomas Malthus presentara el argumento de que el crecimiento exponencial de la población sobrepasaría la producción de alimentos, lo cual provocaría hambrunas y una defunción masiva de la población. Sin embargo, la escasez de alimentos nunca se produjo y, lo que es más, los precios han bajado casi a la mitad durante las últimas dos décadas. Tampoco se produjeron defunciones masivas. Hoy en día somos más de seis mil millones de personas en la Tierra. Se tardó sólo una docena de años en llegar a esta cota desde que en 1987 se alcanzaran los cinco mil. Aunque el crecimiento de la población se ha ralentizado en todo el mundo (y se ha parado por completo en algunos países industrializados), el total global aún incrementa. En febrero de 2003, la ONU rebajó el pronóstico de población mundial para el 2050 de 9.300 a 8.900 millones, un cambio que se debe al principalmente al aumento de muertes por sida y la disminución en la tasa de natalidad mundial. De cualquier manera casi todo este crecimiento se producirá en los países en desarrollo, que representan el hogar para cuatro de cada cinco personas en el mundo. Sólo ocho países (India, Pakistán, Nigeria, EEUU, China, Bangladesh, Etiopía y la República del Congo) representan la mitad del crecimiento poblacional. Sin embargo, la ONU también ha anunciado que las muertes superarían a los nacimientos en la mayoría de los países pobres antes de finales del XXI. En el día de la Población de 2003, Naciones Unidas informaba que más de mil millones de jóvenes en el mundo se encuentran entre los 15 y los 24 años, y de su necesidad de información sobre salud reproductiva, en especial para la prevención de enfermedades como el sida. Control de la población- Durante los años cincuenta y sesenta, el debate de la población se reducía a números más que a personas. Se afirmaba que la bomba de relojería de la población intensificaría la pobreza, destruiría ecosistemas, causaría hambre y guerras. Sin embargo, se observó que la población podía contenerse con el control de la fertilidad femenina -utilizando la fuerza si fuera necesario- inundando el mundo en desarrollo con métodos anticonceptivos. Un grupo pakistaní de mujeres, Shirkat Gah, apuntó: "El vientre es objeto de las políticas, la mujer es sólo incidentalmente donde éste se encuentra." Se han producido abusos terribles en países empobrecidos, en los que las mujeres fueron coaccionadas por servicios de planificación familiar obsesionados con los objetivos y las cuotas, utilizando métodos anticonceptivos inadecuados o sin experimentar previamente. Por ejemplo, se insertaron DIUs sin asegurarse previamente de que las mujeres no tenían infecciones en el tratamiento reproductivo. El resultado fueron enfermedades serias, infertilidad o incluso la muerte. Derechos reproductivos- La coerción se ve hoy en día como antiética y poco efectiva. Una vez que se ha aprendido la lección, el enfoque ha cambiado de evitar simplemente los nacimientos a educar a las niñas y mejorar el estatus de las mujeres, ambas soluciones efectivas y sostenibles para frenar el crecimiento de la población en el mundo. El objetivo del control de la población ha sido reemplazado por el del respeto a los derechos de reproducción- ayudando a la gente a limitar el tamaño de sus familias, salvaguardando su fertilidad y el espacio para el nacimiento de sus hijos por opción. El Cairo y más- El Programa de Acción firmado por 180 países en la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD) de 1994 estableció y reglamentó este cambio en el debate sobre la población. Se aceptó que mejorar el estatus de la mujer, particularmente con respecto a su educación, poder económico y derechos humanos, era decisivo para conseguir los objetivos en salud reproductiva. Cinco años después, en julio de 1999, la revisión de la Asamblea General de la ONU, CIPD+5, reafirmó el compromiso del mundo hacia los mismo objetivos, con el firme objetivo de apoyar a la mujer y posibilitar la anticoncepción allí donde fuera requerido (alrededor de 150 millones de parejas todavía no tienen acceso a métodos modernos de anticoncepción). Las limitaciones culturales y económicas de las mujeres sobre la posibilidad de controlar sus vidas reproductivas necesitan ser abordadas -cuestiones como la violencia doméstica, abortos insalubres, empleo, derechos sobre la tierra, igualdad ante la ley y en el matrimonio- mientras que los hombres también son animados a responsabilizarse de su propia fertilidad y la educación de los hijos. Ir a la raíz del problema- Medidas como éstas pueden no ser suficientes. Para los millones de personas que viven en la pobreza, tener familias numerosas puede ser incluso una opción lógica, a pesar de los riesgos extremos que el parto supone para las mujeres del Sur. En comunidades que se enfrentan a la falta de trabajadores, las pagas bajas y la falta de sistemas de protección social, muchos niños son una bendición, ya que incluso las pequeñas contribuciones a la renta familiar pueden ser cruciales. Por otra parte, cuando más de un 20% de los niños menores de cinco años muere en muchos países y la creciente pandemia del SIDA se lleva cada vez más vidas en el mundo en desarrollo, una familia pequeña puede ser, simplemente, un riesgo inaceptable para muchos. En este sentido, en el informe de 2002 del Estado de la Población Mundial, titulado Población, pobreza y oportunidades, el FNUAP pone de relieve el efecto directo de la situación de la población con respecto al desarrollo o crecimiento económico, mediante la relación causa-efecto entre la baja tasa de fertilidad y una mayor productividad, más ahorro y más inversión productiva, con la consecuente aceleración del crecimiento económico. Asimismo, incide en la idea de que para reducir la pobreza de países en desarrollo es preciso actuar desde premisas de salud reproductiva, educación y la eliminación de la discriminación por motivos de género. Igualmente, el informe recuerda la importancia de las cuestiones relacionadas con la población en la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. A menos que los países ricos del Norte industrializado se ocupen de las raíces de la pobreza y todos sus peligros consecuentes, la tarea de reducir el crecimiento de la población permanecerá cono una carga injusta sobre los pobres del mundo. Esta guía ha sido elaborada por Patricia Estévez, periodista especializada en nuevas tecnologías y solidaridad, y es una traducción actualizada y adaptada del artículo original en inglés de Kelly Haggart que acompaña la guía de población de la edición internacional de OneWorld. ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: AGOSTO 2003 |



