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18 Mayo 2008
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OMC


¿Qué pretende la OMC?– La Organización Mundial del Comercio (OMC) es el organismo internacional que se ocupa de las normas del comercio entre los países, es decir, de la legislación del comercio internacional. Su principal objetivo es "ayudar a que las corrientes comerciales circulen con la máxima libertad posible" (OMC, 2001). Esto es, trata de eliminar las barreras al librecambio que los estados han ido creando con los años para proteger a sus economías y, en definitiva, a la seguridad económica de sus ciudadanos y ciudadanas, con el objetivo final de alcanzar un sistema de libre comercio mundial.

Los acuerdos de la OMC- El funcionamiento de la OMC se basa en la negociación y firma de una serie de acuerdos que constituyen contratos irreversibles entre los países miembros (146 países, que actualmente efectúan más del 90% del comercio mundial) y que los obligan a mantener sus políticas comerciales dentro de los límites convenidos. En estos momentos, los acuerdos de la OMC se agrupan en tres grandes bloques: el Acuerdo General de Aranceles de Aduanas y Comercio o GATT sobre libre comercio de mercancías; el Acuerdo General de Comercio de Servicios AGCS/GATS, sobre la liberalización de los servicios; y el Acuerdo sobre aspectos de los derechos de la Propiedad Intelectual relacionados con el comercio ADPIC/TRIPS sobre el comercio en relación con los derechos de propiedad intelectual.

Una nueva organización que viene de lejos- La Organización Mundial del Comercio no se creó oficialmente hasta 1995. La OMC tiene sin embargo sus orígenes en el acuerdo del GATT (General Agreement on Tariffs and Trade, Acuerdo General sobre Aranceles de Aduanas y Comercio). El GATT vio la luz en 1947, después de más de dos años de discusiones y del intento fallido surgido de la conferencia de Bretton Woods (1944) de crear una Organización Internacional del Comercio (OIC). Después de casi medio siglo de existencia y negociaciones, el GATT, a través del cual se habían reducido significativamente los aranceles sobre el comercio de mercancías, se había quedado pequeño. A través de las negociaciones de la Ronda de Uruguay (que duró siete años y medio) se fueron sentando las bases de la OMC, que regularía el comercio, no sólo de las mercancías, sino también de la agricultura, los servicios, la propiedad intelectual, etc.

Capacidad sancionadora- La OMC es el único de los organismos multilaterales con capacidad reconocida para sancionar a los países miembros por el incumplimiento de sus reglas. Lo hace a través del Órgano de Solución de Diferencias (OSD) y sus Paneles de Expertos. Estos Paneles de Expertos actúan como un tribunal cuando un país o grupo de países miembros denuncian a otro país por incumplir algún acuerdo de la OMC. Las resoluciones del Panel de Expertos son vinculantes y pueden derivar en sanciones comerciales. La OMC ha sido a menudo acusada de aplicar sus sanciones de forma desigual, tratando con rigidez a los países de la periferia, mientras que se lava la cara en las potencias económicas del centro. De hecho, no en pocas ocasiones ha resultado que los expertos del Panel de la OSD no son otros que directivos de destacadas empresas transnacionales.

Una institución (no) democrática– La OMC, a diferencia de otros organismos multilaterales como el Banco Mundial o el FMI, funciona bajo la máxima de un país, un voto. Las decisiones se toman por consenso: cualquier acuerdo que se alcance en las negociaciones debe ser mediante el consenso “explícito” de todas las partes, de tal forma que cualquier país puede, en teoría, bloquear un acuerdo. A pesar de la apariencia democrática de este proceso de toma de decisiones, alrededor del mismo se despliegan una serie de mecanismos y presiones que convierten la OMC en una institución totalmente antidemocrática.

¿Cómo se producen los acuerdos de la OMC?– La OMC, al igual que el GATT, funciona a través de Rondas de Negociación. En cada Ronda se plantean una serie de sectores y subsectores a liberalizar, así como otras cuestiones de funcionamiento e implementación de los acuerdos. A lo largo de las diferentes Rondas (que acostumbran a durar años), la OMC convoca lo que llama Conferencias Ministeriales, donde se toman efectivamente los acuerdos.

Entre conferencia y conferencia se realizan reuniones de trabajo de las diversas comisiones que van limando las diferencias sobre los temas que hay que negociar. A lo largo de la historia del GATT ha habido ocho Rondas de Negociación, y actualmente estamos en medio de la primera Ronda de Negociaciones desde que se creó la OMC, la cínicamente llamada “Ronda del Desarrollo”. Esta Ronda fue iniciada en la Conferencia Ministerial de Doha, en 2001, y teóricamente debería finalizar el 1 de enero de 2005.

Estrategias de negociación– Los países del Sur han denunciado repetidamente las irregularidades en los procesos de negociación en el seno de la OMC. Mantener posiciones extremas hasta el último momento para conseguir acuerdos intermedios, negociar en pequeños grupos de países marginando a los países menos “importantes” (“sala verde”), ofrecer beneficiosos acuerdos bilaterales a ciertos países para que acepten un acuerdo más global, presiones, coerciones, amenazas... Son todas ellas estrategias comunes en las negociaciones en el seno de la OMC. La relación desigual entre los países ricos y la mayoría de países empobrecidos es un factor determinante en este tipo de negociaciones. Ningún país empobrecido está en disposición de hacer frente unilateralmente a un bloqueo de las negociaciones. Cada país tiene por lo menos un punto vulnerable en su relación con EE.UU., UE y/o Japón. Puede ser en exportaciones, ayuda, deuda, préstamos del FMI... Como demostraron los países del Sur en la última Conferencia Ministerial de Cancún con la creación del G23, la única forma de contrarrestar este tipo de estrategia es hacerle frente unidos.

La elaboración de propuestas- Un ejemplo de la irregularidad en el funcionamiento de la OMC es la forma en que se producen los documentes que deben ser aprobados en las Conferencias Ministeriales o por las comisiones de trabajo, incluida la propuesta de declaración final de la Conferencia Ministerial. Estos documentos deberían ser producidos entre los representantes de todos los miembros, en comisiones. Últimamente parece ser que son los jefes o moderadores de las diferentes comisiones quienes elaboran las propuestas, de modo que mientras simplemente deberían facilitar las negociaciones entre miembros, las “interpretan” y presentan su versión... que casualmente acostumbra a coincidir con la que favorece a los países ricos.

Además, estos documentos no siempre se elaboran con el tiempo suficiente para estudiarlos y evaluarlos, sobre todo para aquellos países con menos recursos que cuentan con menos técnicos a su disposición. En la última Conferencia Ministerial de Cancún, la propuesta de la declaración final fue entregada a los delegados sólo 30 horas antes de la hora límite para alcanzar un acuerdo. “Un documento que cubre las regulaciones sobre el comercio mundial sobre bienes y servicios es distribuido a contrarreloj, ignorando las reclamaciones de muchas naciones del Sur y en un clima de presión. Las delegaciones estuvieron discutiendo hasta altas horas de la madrugada. Esta es una forma de funcionar que ni siquiera se ve en una asociación vecinal o parroquial, pero que es usual dentro de la OMC: así se llevan los asuntos del comercio global” (Eduardo Gudynas, Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina, 15/09/03).

La famosa “sala verde”- Uno de los mecanismos más criticados son las llamadas negociaciones "de sala verde" ("green room"), un sistema de reuniones informales establecidas durante la Ronda de Uruguay, llamadas así por el color de la habitación donde se realizaban. En estas reuniones, un número reducido de países con interés en el tema que va a ser negociado se encontraban para llegar a un acuerdo que, más tarde, había de ser ratificado por consenso por todos los países miembros (entre los cuales hay muchos que no han sido invitados a las reuniones). Este mecanismo se repitió en Seattle, y fue uno de los motivos más importantes del fracaso de la conferencia, ya que los países africanos y otros de la periferia se plantaron ante esta situación y se negaron a ratificar la declaración final (en la negociación de la cual no habían participado, ya que habían sido marginados de las negociaciones "de la sala verde" durante toda la conferencia). La OMC tiene una tendencia fuera de lo normal a las reuniones informales off the record, ya que este mecanismo se ha vuelto a repetir en Doha y Cancún.

Entre el asesoramiento de las grandes ONG y la presión de los lobbies empresariales– En la cumbre de Cancún, algunos representantes de los países del Norte expresaron sus reticencias a la presencia de miembros de la sociedad civil en la sede de las negociaciones. Algunas grandes ONG internacionales han adoptado un influyente papel de asesoramiento a los países del sur, sobre todo a los africanos, ayudándoles a analizar los documentos de las negociaciones o a preparar sus intervenciones, y esto no ha sido muy bien recibido por los representantes de algunos países ricos. Por ejemplo, la ministra británica de agricultura, Margaret Becket, no dudó en acusar a las ONG de “llenar la cabeza de los países pobres de pájaros” (El País, 15-09-03). Pero los miembros de ONG y movimientos sociales no son los únicos “observadores” teóricamente externos al proceso de negociación que se dejan caer por las cumbres de la OMC. En Cancún se dieron cita más de un millar de miembros de lobbies industriales y agrícolas, principalmente de EE.UU. y la UE, representando los intereses de unos 125 grupos empresariales. No es de extrañar, pues, que desde diferentes movimientos de la sociedad civil como Via Campesina se denuncie que “los acuerdos agrícolas son más fruto de les presiones de Cargyl que de las negociaciones entre los países miembros, del mismo modo en que los acuerdos sobre patentes de semillas son guiados directamente por sus directivos de Monsanto”.

¿Qué sucedió en Cancún?– En Cancún los diferentes países miembros de la OMC llegaban con una difícil agenda de negociaciones, con amplios desacuerdos entre los representantes de los países del Norte y del Sur en los ámbitos de agricultura e inversiones, con las negociaciones sobre liberalización de servicios muy retardadas y con un engañoso acuerdo sobre medicamentos tomado semanas antes de la conferencia. Muchos vaticinaban un fracaso de la reunión de Cancún y la posibilidad de que la ronda de negociaciones se tuviera que ampliar unos cuantos años más. Una vez iniciada la reunión, enseguida se vio que la clave de las negociaciones estaría en el tema de la agricultura. Desde el inicio se formó el G23, encabezado por Brasil, China, India y Sudáfrica y formado por países latinoamericanos, africanos y asiáticos, que se presentaba para negociar en bloque los temas agrícolas. Los negociadores europeos y estadounidenses esperaban que la unidad del G23 se rompería antes de que acabara la reunión, pero no fue así y el G23, junto con las coaliciones de países africanos y otros países del Sur, plantaron cara a las dos grandes potencias económicas. Al paso de los días, las posiciones sobre agricultura se habían acercado, pero el acuerdo parecía aún lejos. El resto de temas que se preveía negociar quedaban en un segundo plano.

La propuesta de declaración ministerial, para la sorpresa de muchos y debido a las presiones de la UE, incluía el tema de las “garantías a la competencia e inversiones de las empresas”, a pesar de que más de 60 miembros (de los 148 que tiene la OMC) se habían opuesto a él frontalmente. Los avances en las negociaciones sobre agricultura que recogía el texto aún estaban muy lejos de las pretensiones del G23 (que reclamaban la eliminación total de los subsidios a la exportación y un calendario para la liberalización total del mercado agrícola en EE.UU. y en la UE). EE.UU. y la UE consideraban que ya se habían hecho suficientes concesiones (especialmente con el tema de las subvenciones al algodón). Nadie estaba satisfecho con los resultados, por lo que no hubo acuerdo y las negociaciones quedaron definitivamente paradas a pocas horas de que acabara el plazo para finalizar la conferencia. Los países del Sur, con el G23 al frente, preferían irse sin acuerdo que aceptar las migajas que les ofrecían EE.UU., la UE y Japón. “Mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo”.

¿Qué está en juego en la OMC?– Actualmente podemos decir que hay cuatro temas clave en las negociaciones en curso en el marco de la OMC: agricultura, servicios, patentes e inversiones. En cuanto a la agricultura, se está negociando un acuerdo adicional al de mercancías (GATT) cuyo objetivo a medio y largo plazo es liberalizar totalmente el mercado agrícola (eliminación de aranceles y de subvenciones a la exportación agrícola). Desde movimientos campesinos y otros movimientos sociales se reclama que no sea la OMC el organismo que trate el tema de la agricultura, ya que la alimentación “no es una mercancía sino un derecho”. En cuanto a los servicios, las negociaciones se están desarrollando en el marco del GATS, un acuerdo que pretende regular hasta 160 subsectores y actividades en el sector servicios, de los cuales podemos destacar: telecomunicaciones y tecnologías de la información, servicios ambientales, energía, suministro de agua, turismo, educación, sanidad, servicios culturales, transportes, servicios financieros y bancarios... Aunque el GATS, en caso de cerrarse las negociaciones no significará la privatización automática de todos los servicios públicos, sí lleva a una liberalización progresiva que incluirá hasta los servicios más básicos, para ceder este pastel al sector privado. Las patentes son tratadas en el marco del TRIPS, en el cual se incluyen temas como los derechos de autor, las patentes sobre los medicamentos o las llamadas patentes de la vida (para la OMC los procesos de reproducción en laboratorio de materia biológica son patentables, es decir, todas las investigaciones sobre transgénicos, cultivo de células, secuenciación y reproducción de secuencias de ADN y proteínas, información genómica, clonación de seres vivos, etc.).

Para la OMC no existe ningún problema en convertir los avances científicos, ya sean en medicamentos o en modificación genética, en objeto de compra y venda. Finalmente, el tema de las inversiones no está siendo negociado explícitamente en el marco de jefe de la OMC, a pesar de que los esfuerzos de la Unión Europea para incluir la liberalización de las inversiones como uno de los temas que han de ser negociados en la actual Ronda. Aun así, y a pesar de la oposición de la mayor parte de los países miembros de la OMC (principalmente los países de la periferia) es un tema transversal que se negocia implícitamente en el marco de otros acuerdos como el GATS.

Los beneficios del libre comercio de la OMC– A pesar de la retórica de la OMC respecto a los beneficios que la liberalización comercial puede aportar a los países empobrecidos, lo cierto es que éstos no se han beneficiado mucho de ellos... o más bien nada. De un tiempo a esta parte se viene denunciando la tendencia de la OMC a favorecer a los países más ricos y los grandes intereses transnacionales. En este sentido, y en contra del discurso oficial de la OMC, no todo se liberaliza, o por lo menos no al mismo ritmo. Por ejemplo, a pesar del interés que tiene para muchas economías de la periferia, la liberalización gradual del comercio agrícola y de los productos textiles avanza muy lentamente. Al mismo tiempo, la incorporación de los servicios al "libre comercio" se centra en aquellos sectores que interesan a las grandes transnacionales del Norte, pero excluye la movilidad de la mano de obra. Y en cambio, lejos de liberalizar los avances de la ciencia y la tecnología, poniéndolos al servicio de la humanidad, se refuerza la protección de la propiedad intelectual, obligando a los países miembros a adoptar una legislación como la de los países ricos y ampliando el campo de lo patentable hasta los seres vivos (patentable, se entiende, para las empresas del Norte, que tienen el 95% de las patentes mundiales).



Esta guía ha sido elaborada por el Observatori del Deute en la Globalització.

GUÍA PUBLICADA DICIEMBRE 2003




 
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