banca ética
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Una manera alternativa de ahorrar y de acceder al crédito.- Las finanzas éticas son un mecanismo innovador de transformación social basado en la asunción del concepto de responsabilidad social y medioambiental por parte de empresas e instituciones financieras. Plantean dos grandes campos de acción: respuestas a las personas excluidas del sistema financiero desde el punto de vista del ahorro, por un lado, y desde el punto de vista del crédito, del otro. A los primeros -personas o instituciones que no encuentran en el mercado un producto de ahorro adecuado a sus necesidades-, las finanzas éticas ofrecen productos financieros que, sin olvidar el rendimiento económico, les permiten participar en las decisiones referentes al destino de sus ahorros, de suerte que éste no entre en contradicción con sus valores. El segundo grupo -excluidos financieros desde el punto de vista del crédito- está constituido por personas emprendedoras y entidades del Tercer Sector y la Economía Social que encuentran importantes dificultades para acceder al crédito convencional y que a menudo cumplen los requisitos éticos que los ahorradores están buscando. Cuando hablamos de banca ética nos referimos a una entidad financiera que ofrece una gama de productos y servicios parecido a una entidad financiera tradicional pero que, además de buscar rentabilidad económica, también busca rentabilidad social. En cambio, cuando hablamos de instrumentos de financiación éticos hacemos referencia a sistemas de financiación alternativos -de ahorro y/o crédito- que surgen de entidades como cooperativas, fundaciones, ONG... Orígenes.- Entre los años sesenta y setenta, conocidas empresas e instituciones de los EE.UU. protagonizaron una serie de escándalos de corrupción que generaron una progresiva pérdida de confianza en la ciudadanía y que repercutieron en la cuenta de resultados de determinadas empresas. De aquí surge un movimiento crítico que trata de la llamada Business Ethics, la ética en los negocios, y proliferan las publicaciones sobre el tema, se crean cátedras universitarias, institutos, fundaciones y asociaciones que pretenden recuperar el objetivo de la economía de satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos. En Europa, este movimiento se reproduce durante los años setenta y ochenta y se añade a algunas de las grandes tradiciones ideológicas del continente, como por ejemplo el movimiento cooperativo, el antroposòfico o el de la Iglesia. Paralelamente, varios colectivos anglosajones empiezan a tomar conciencia de la importancia de controlar el destino de sus ahorros. Primero son los grupos de oposición a la Guerra del Vietnam y después los de oposición al régimen del apartheid en Sudàfrica. Solidaridad y transparencia en la gestión del dinero.- Al mismo tiempo, la financiación ética y solidaria se ha visto reforzada y canalizada a través de muchas experiencias nacidas y operativas en los países del Sur, donde las redes de economía local y solidaria -excluidas de la gran economía y de los sistemas financieros tradicionales- han ido desarrollando diferentes mecanismos de financiación local, entre los que destaca por méritos propios el microcrèdito. Estamos hablando, pues, de un movimiento muy diverso en el que convergen diferentes tipos de organizaciones y que toma formas diferentes según las necesidades concretas de cada colectivo. No obstante, encontramos dos denominadores comunes: el esfuerzo desde el Tercer Sector y los movimientos sociales y ciudadanos de crear redes solidarias para canalizar recursos económicos hacia proyectos sociales que están excluidos de financiación bancaria y la voluntad de superar la carencia de información que existe sobre el uso que se hace de nuestros ahorros para poder saber en que empresas estamos invirtiendo y, en definitiva, qué estamos financiando con nuestros recursos. Todos estos movimientos han impulsado la creación de instrumentos de financiación ética, y cuando estos instrumentos se consideran insuficientes se crea la banca ética, término popular equivalente al de banca social y banca alternativa. Características de la banca ética.- Podemos definir la banca ética como un tipo de entidad financiera que permite obtener beneficios sociales, además de obtener los beneficios económicos de las entidades financieras convencionales. Este tipo de entidad concede préstamos o créditos a aquellas personas que tengan un proyecto empresarial viable y con contenido social, aunque no tengan garantías patrimoniales o avales, y permite que los ahorradores inviertan su dinero en actividades de acuerdo con sus convicciones éticas: respeto a los derechos humanos, educación, protección del medio ambiente, ocupación laboral de discapacitados, desarrollo de proyectos en el Tercer Mundo, etc. La banca ética ofrece transparencia informativa y, a la vez, implementa mecanismos activos de participación. Instrumentos de financiación ética.- Los instrumentos de financiación éticos son sistemas de financiación alternativos -de ahorro y/o crédito- impulsados por entidades como por ejemplo cooperativas, fundaciones, ONG... Como su nombre indica, son únicamente instrumentos, es decir, productos financieros concretos que cubren unas necesidades determinadas pero que en ningún caso ofrecen la totalidad de productos y servicios que ofrece una entidad financiera. Los fondos de inversión éticos y los microcréditos son algunos ejemplos: -Los fondos de inversión éticos: Un fondo de inversión ético y con responsabilidad social es un fondo que introduce criterios explícitos de preselección de las inversiones basados en valores éticos y de responsabilidad social y medioambiental. Por lo tanto, estos fondos permiten a los inversores combinar sus objetivos financieros con sus valores sociales. El ideario de cada fondo de inversión ético se puede aplicar a través de criterios de preselección positivos -se invierte en aquellas empresas que tienen determinados comportamientos socialmente loables- y/o negativos -no se invierte en aquellas empresas que tienen determinados comportamientos socialmente reprobables-. Generalmente hay una un institución de control independiente, a menudo denominada comisión ética, que se encarga de velar por el cumplimiento de estos criterios. Hace falta distinguir entre los conceptos ético y solidario. Los llamados fondos solidarios no aplican criterios éticos de preselección de sus inversiones y únicamente se caracterizan por ceder una parte de su comisión de gestión a alguna ONG o entidad benéfica. Los fondos de inversión éticos y con responsabilidad social constituyen todavía un sector de inversión incipiente en el Estado español. -Los microcréditos: El microcrédito es un préstamo de una pequeña cantidad de dinero a personas que se encuentran en clara situación de pobreza y marginación para que puedan desarrollar proyectos de autoempleo que les permitan, con el tiempo, obtener una fuente regular de ingresos. El microcrédito se dirige, por lo tanto, a financiar pequeñas iniciativas empresariales de colectivos que, por sus condiciones socio-económicas, no tienen acceso a las vías de crédito convencionales. No existe un único modelo de microcrédito puesto que este instrumento, originado en los países del Sur, se ha ido adaptando en función de las necesidades de cada sitio. En el caso de Europa, los microcréditos tienen unos importes que en determinados casos pueden superar los 6.000 euros y se dirigen a proyectos de autoempleo impulsados por personas paradas de larga duración, inmigrantes, mujeres,... que quieren convertirse en pequeños emprendedores. El microcrédito ha conseguido romper muchos de los perjuicios que tradicionalmente han existido alrededor de la pobreza, como el hecho de asumir que una persona sin recursos es por definición un moroso. Esta guía temática ha estado elaborada por FETS (Financiación Ética y Solidaria), asociación nacida el verano de 1999 en Catalunya con los objetivos de sensibilizar a la población sobre el uso ético del dinero, promocionar los diferentes instrumentos financieros éticos que existen en Catalunya e impulsar la creación de una banca ética local. GUÍA PUBLICADA AGOSTO 2003 |



